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¡Vive, vive, vive!: en memoria de Jaime Sabines
Por Vergara De la O Deniss Michell

De izquierda a derecha: Mercedes Alvarado y Pilar Jiménez en el homenaje a Jaime Sabines.
- A cien años de su natalicio, la FIL Minería celebró la vigencia de Jaime Sabines, el poeta que hizo de la experiencia cotidiana un legado universal.
En el marco de los cien años de su natalicio, la vida y obra del poeta chiapaneco Jaime Sabines se hicieron presentes en la 47a edición de la FIL Palacio de Minería. Aunque Sabines ya no se encuentra entre nosotros, su memoria continúa viva a través de la poesía.
El impacto de Sabines en la cultura mexicana es indudable. De acuerdo con Javier Aranda, el uso de “lenguaje directo, cotidiano, crudo” convirtió a Sabines en el gran poeta de la experiencia cotidiana.
En un panorama cultural acelerado y marcado por figuras como Octavio Paz, Juan Rulfo o Carlos Fuentes, se publicó en 1950 el primer libro de Sabines: Horal. Si bien en ese momento la obra pasó casi desapercibida por lectores y críticos, para finales del siglo XX Jaime Sabines ya era considerado como uno de los grandes poetas mexicanos.
Sus libros se han traducido a múltiples idiomas, entre ellos el inglés, francés, italiano e incluso árabe. Las traducciones demuestran su universalidad, pues Sabines es un poeta de la condición humana. Javier Aranda destaca que “más que poeta, Jaimes Sabines se decía escribano de la vida, y como escribano exploró como pocos el dolor, la muerte, el amor”.
Los versos de Jaime Sabines se distinguen por el estilo conversacional; para él la poesía era comunicación. En este sentido, Sabines no buscó agradar a los críticos, si intención era transmitir emociones a través de palabras de apariencia sencilla, detrás de las cuales se esconde la experiencia humana y sus profundidades.
Actualmente, con el permiso de la familia del poeta, la UNAM está editando las obras inéditas de Sabines y se espera que pronto vea la luz un poemario con todos los versos que quedaron escritos en las notas del poeta. Pilar Jiménez señaló que los libros de Sabines “se agotan mientras su poesía crece en cada lectura. La gente busca su poesía porque se encuentra en ella, porque es natural y es un poema de todos”.
Este homenaje, más allá de ser un evento melancólico, recordó y celebró a Jaime Sabines, tanto por su obra como su ímpetu por vivir, vivir, vivir.



