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¿Somos las personas que nuestras mascotas creen que somos?
Por Cruz Velasco Estrella Jazmín

Livier Zuñiga y Rodrigo Villanueva en la presentación del audiolibro La versión de ti que tu mascota ya conoce: un viaje de autodescubrimiento a través del amor animal
Un amor que no juzga, que no exige explicaciones y que permanece incluso en los días más grises, puede convertirse en el espejo más honesto que tenemos. En tiempos donde la ansiedad, el desamor, así como la prisa marcan el ritmo de la vida cotidiana, la relación con los animales de compañía abre la puerta hacia el autoconocimiento.
La versión de ti que tu mascota ya conoce: un viaje de autodescubrimiento a través del amor animal, de Livier Zuñiga, aborda esta dimensión ancestral del vínculo entre humanos y animales, presente desde hace 40 mil años. En ese entonces, la convivencia surgía principalmente de la protección mutua y del intercambio: cuidado a cambio de alimento.
Este libro busca replantear el papel de las mascotas en la salud emocional de las personas. Esta reflexión no se limita a la compañía; el audiolibro profundiza en la forma en que estos seres se convierten en un pilar primordial frente a las crisis cotidianas, pues, como señala la escritora: “Las mascotas siempre están ahí”.
El audiolibro refleja cómo, a través de las mascotas, se aprenden múltiples cosas. También cuestiona la idea de dominio humano sobre los animales y la forma en que se construyen los afectos. “Las mascotas entregan mucho amor, no lo contienen, se entregan por completo”, afirma Zuñiga.
Desde esta mirada, la relación humano-mascota se transforma en un vínculo de pertenencia mutua: “Las mascotas nos eligen y nos convertimos en suyos”. Reconocer su presencia implica también aceptar que “le debemos más reconocimiento a nuestras mascotas, por esa capacidad que tienen para sostenernos, entendernos, ver de otra manera la vida”.
La enseñanza más profunda de La versión de ti que tu mascota ya conoce radica en la posibilidad de mirarnos con ese amor incondicional que distingue a las mascotas. La conexión entre humanos y animales abre una pregunta inevitable: ¿somos las personas que nuestras mascotas creen que somos?



