Boletines
Resistencia y tradición oral: lenguas indígenas yoremes
Por Muñoz Cárdenas Alexa

María de Jesús Flores Valenzuela interpretando la canción “Canto de Venado”.
- El yoreme yaqui y mayo son lenguas indígenas del sureste del estado de Sonora.
- Las escritoras resaltaron la importancia de mantener viva la tradición oral
- El amor por la naturaleza es un tema común entre los poemas yoremes
El pueblo originario yoreme se localiza en la región sur de Sonora y norte de Sinaloa. Su lengua madre ha resistido al paso del tiempo y, en el marco de la 47a edición de la FIL Palacio de Minería, las voces de las poetas y narradoras nativas retumbaron en el pabellón Sonora.
La conferencia contó con la presencia de las mujeres indígenas Emilia Buitimea, María de Jesús Flores Valenzuela y Noemí Jocobí. Cada una recitó sus textos escritos en la lengua indígena, seguida por su traducción al español. “Es muy diferente al momento de estarlo leyendo. No se siente el mismo sentido de contarlo con la voz”, comentó Noemí Jacob sobre el valor de la tradición oral.
La escritora Emilia Buitimea comentó que “lo más importante que debemos aprender y dar de conocer al mundo entero es que para nosotros los yoremes y todos los pueblos nativos de Sonora, el Pinado representa la inmortalidad de la naturaleza”. Durante su intervención, Buitimea también leyó un poema que reivindica y defiende la lengua mayo desde su origen:
Batwe mayoa bétane ne weyye
Ámani in ayye ne yew tomtek
Tü chokkim ne íbaktiak
Entok senu yolem nookim ne miika
Juyya anía jínehü béchibo.
Vengo de la orilla del río Mayo,
allí me parió mi madre.
Me abrazó una buena estrella
y me dio una lengua mayo para proteger
mi mundo yoreme.
Por su parte, la poeta y cantautora María de Jesús Flores Valenzuela, ofreció un breve concierto de canciones en yoreme yaqui, entre ellas “Canto de Venado”, son donde se celebra a los espíritus de la naturaleza nativa.
Del total de 64 lenguas originarias que se hablan en México, el pueblo yoreme tiene dos: mayo y yaqui. Éstas se diferencian por un orden político antes que lingüístico, culturalmente se les conoce en conjunto como la lengua cahita.
Para finalizar la presentación, las narradoras expresaron su interés por preservar la tradición yoreme a través de la difusión del canto y la resistencia de las comunidades locales, mismas que realizan un esfuerzo constante para impedir que esta lengua se extinga.
Hablar en lengua materna es preservar la memoria y elevar a México como un país multiétnico. La historia la hacen sus hablantes y la muerte de una lengua implica también la muerte de un universo cultural.



