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Que la palabra brote de la imagen: nuevas lecturas de códice Boturini
Por Acevedo Molina Ana Esther

De izquierda a derecha: Laurence Le Bouhellec, Baltazar Brito, Patrik K. Johansson y Rodrigo Martínez Baracs.
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Relectura semiótica de Códice Boturini desde una metodología rigurosa que articula imagen pictográfica y tradición oral mexica, para reconstruir históricamente una narración inconclusa.
La presentación del libro Semiología y narratividad de la imagen en el Códice Boturini, de Patrick K. Johansson, abrió un espacio de reflexión profunda sobre las formas de leer, interpretar y comprender uno de los documentos pictográficos más relevantes para la historia mesoamericana.
Acompañado por Laurence Le Bouhellec, Baltazar Brito y Rodrigo Martínez Baracs, el autor compartió los hallazgos de una investigación iniciada hace más de quince años.
La obra, editada en dos tomos por la UNAM y la Universidad de las Américas Puebla, fue presentada en el marco de la 47a edición de la FIL Palacio de Minería, en donde se expusieron las principales aportaciones del libro al estudio de la tradición pictográfica mesoamericana y a la comprensión del pensamiento mexica que propone el libro.
El libro se centra en el análisis del Códice Boturini, compuesto por 22 láminas que narran la migración mexica; sin embargo, la narración pictórica está inconclusa. Ante este detalle, en el primer tomo se propone una reconstrucción histórica que da continuidad al relato.
Por su parte, el segundo tomo ofrece un análisis minucioso e individual de cada lámina. Incluso, a partir de las fuentes disponibles, se reconstruye la página 22 y se proyectan las láminas 23 a la 28 con base en la historia conocida.
Una de las hipótesis que sostiene el autor es que el códice no es un original prehispánico, sino una reproducción elaborada durante el virreinato. Esta teoría se sustenta cuando los pictogramas no concuerdan plenamente con los estándares artísticos mexicas: su trazo carece de elementos cromáticos y parece incompleto, como si faltara colorearlo. Si bien la ausencia de color puede generar la ilusión de una lectura sencilla, descifrar el documento exige una rigurosa metodología para interpretar la sintaxis pictórca.
La propuesta de Johansson parte de una premisa fundamental: “que la palabra brote de la imagen”. En el mundo mexica, leer era ver; por lo tanto, la imagen constituía una forma de pensamiento. La representación pictográfica no agota lo narrado en la tradición oral, así como la oralidad no contiene todo lo que se ve. “La palabra va hacia la mente, la imagen hacia el corazón”, se subrayó durante la presentación.
A través de una relectura precisa de signos y símbolos, el libro ofrece nuevas perspectivas para dilucidar significados, además de abrir múltiples ventanas al pasado mesoamericano. La obra articula historia, semiótica junto con tradición oral para enriquecer el análisis de uno de los códices más fundamentales para comprender la memoria y el imaginario de nuestra sociedad.



