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La roca como espejo del universo
Por Cruz Velasco Estrella Jazmín
Una pequeña roca puede parecer, a simple vista, un elemento común; sin embargo, desde la perspectiva geológica y artística, las rocas se han convertido en un importante símbolo. En el libro La roca íntima del Todo escrito por Alan de Rosenzweig se explora esta perspectiva.
Para el autor, la piedra es una memoria que contiene información, tanto del sistema solar como del origen de la vida. De acuerdo con Peñalta, artista que es citado por Rosenzweig en la presentación, “la roca no es sólo materia, es una forma de intimidad”. Dentro de las piedras se encuentra una belleza única donde se concentran millones de años de historia cósmica.
Desde esta mirada, los fragmentos de roca funcionan como un recordatorio de lo que somos. Las piedras nos revelan que el cuerpo humano y el universo provienen del mismo origen. Por lo tanto, cada pieza se vuelve un trozo de posibilidad para entender nuestra propia existencia.
Alan de Rosenzweig plantea que la roca común puede transformarse en una piedra preciosa cuando logra filtrar la luz y revelar su verdadera belleza. El autor asegura que, justo como las rocas, las personas también poseen la capacidad de transformación y pueden proyectar su luz para mostrar su belleza interna.
De esta manera, la ciencia y el arte se fusionan en una misma experiencia, y la roca deja de ser un objeto inerte para convertirse en un espacio de convergencia entre información e imaginación. Por ello, al observar una piedra también nos observamos a nosotros mismos, y en esa contemplación nos damos cuenta que el universo no sólo está afuera sino también en nuestro interior.



