Boletines
Imaginarios contemporáneos del horror
Por Acevedo Molina Ana Esther

El autor, Joshua Ramírez durante la presentación de los tres volúmenes.
- Relatos que recuperan las tradiciones y relatos sobrenaturales contemporáneos.
- Criaturas del imaginario colectivo norteamericano como ejes del terror.
- El espacio exterior como escenario de terror existencial.
En la presentación de los libros Las noches de Walpurgis, Noche demoníaca y Crónicas de terror cósmico, el escritor Joshua Ramírez ofreció un recorrido por las distintas vertientes del terror contemporáneo, desde la tradición de las brujas hasta las amenazas que acechan en la inmensidad del espacio. Este diálogo permitió explorar los universos narrativos de estas tres publicaciones, unidas por el suspenso y la exploración de lo desconocido.
La actividad se realizó en el marco de la 47a edición de la FIL Palacio de Minería, donde el horror encontró un espacio para dialogar con el público lector desde la tradición literaria y la imaginación contemporánea. En este contexto, las obras se presentaron como ejercicios narrativos que retoman mitologías, leyendas y temores colectivos para interpretarlos desde una sensibilidad actual.
Las noches de Walpurgis reúne diez relatos breves que evocan la tradición europea asociada a la Noche de Brujas, a partir de elementos como poltergeists, invocaciones y experiencias liminales. El libro construye atmósferas donde lo sobrenatural irrumpe en lo cotidiano. Cada cuento propone una variación del miedo e invita a explorar la fragilidad de la realidad frente a fuerzas invisibles.
Por su parte, Noche demoníaca desplaza el escenario hacia el norte de América, donde encuentra inspiración en criaturas y figuras del imaginario popular como los skinwalkers, súcubos y wendigos. En estos relatos, el terror surge del cruce entre tradición oral mezclada con experiencias paranormales contemporáneas.
Finalmente, Crónicas de horror cósmico traslada el miedo al espacio exterior. Aquí, el peligro no proviene únicamente de entidades desconocidas, sino también de los errores humanos y las fallas técnicas que, en un entorno hostil como el cosmos, pueden conducir a una muerte inminente.



