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El territorio sagrado del arte en el mundo contemporáneo
Por Pinzón Roldán Gisell Yazmín

De izquierda a derecha: Salma Erehiba Martínez, Esteban García Brosseau, Carmen Leñero y Daniel Goldin.
- Un homenaje a Juan García Ponce que continúa con la conversación estética abierta por el autor mexicano.
¿Puede el arte considerarse sagrado o acaso esta categoría pertenece únicamente al ámbito religioso? La colección de ensayos El arte y lo sagrado: visiones y revisiones aborda esta pregunta a partir de la lectura del texto homónimo de Juan García Ponce.
El libro, compilado por Daniel Goldin, se presentó durante la 47a edición de la FIL Palacio de Minería. Esta publicación reúne diversas perspectivas sobre la condición sagrada del arte y abre un espacio para reflexionar al respecto.
Sobre la continuidad del legado de García Ponce, Daniel Goldin expresó: “Juan se interroga no solamente como una actividad pasiva, sino como una actividad en donde te acercas a un manantial y desde ahí vas conociendo y creando”.
Los ensayos presentes en esta edición proponen nuevas revisiones de artistas como Rufino Tamayo, Paul Klee y Yayoi Kusama. Así mismo, se presentan lecturas de autores cercanos al pensamiento de Ponce como Friedrich Nietzsche y Georges Bataille.
De acuerdo con Carmen Leñero, una de las escritoras que participa en este volumen con textos aforísticos, “se crea un campo de debate en el interior del texto, es como un viaje o una aventura por diferentes emociones”.
En cuanto al tema del ejemplar, Leñero señaló que para ella lo sagrado tiene un carácter indómito y el arte, tarde o temprano, obedece a esta naturaleza. “Lo sagrado es lo desconocido y lo desconocido quiere permanecer como tal y es ahí donde toma su fuerza”, explicó la autora.
Por su parte, Goldin declaró la influencia de Juan García Ponce en su obra y vida personal: “Juan siempre estaba celebrando las cosas que lo hacían sentir vivo y eso es quizás lo más bonito del legado que me dejó”.
El arte y lo sagrado: visiones y revisiones es un homenaje a Juan García Ponce, pero también es una iniciativa para dialogar con el autor. Daniel Goldin señaló: “tomar el arte como una invitación a ver, contemplar, vivir, respirar y sentir el cuerpo”.



