Boletines
Bavispe: ecos de un pueblo que solo existe en la memoria
Por Acevedo Molina Ana Esther

Carlos René Padilla durante la presentación.
- La tradición del relato oral sonorense como eje estético y narrativo.
- La memoria, la migración y la muerte como hilos conductores de los cuentos.
- Reivindicación del lenguaje: una obra con mucho acento sonorense.
La presentación del libro Bavispe: Comala y otros relatos reunió al escritor Carlos René Padilla y a Imanol Caneyada, moderador de la actividad, en un conversatorio donde se exploraron los múltiples diálogos literarios que atraviesan esta colección de cuentos.
La obra se inscribe dentro de una tradición profundamente latinoamericana: construye un universo narrativo donde convergen géneros como el western, la novela negra y el terror, sin perder la voz característica del norte del país.
Durante la presentación, realizada en el marco de la programación cultural de la FIL Palacio de Minería en su 47a edición, se destacó que Bavispe: Comala y otros relatos no sólo narra historias, sino que reflexiona sobre la manera en que éstas se transmiten.
La tradición oral está fuertemente arraigada en Sonora, región donde las historias se comparten en espacios cotidianos, como el hogar familiar. En este contexto, resulta más relevante el tono y la reconstrucción de la memoria familiar, que da paso a la literatura.
Más que un espacio geográfico, el Bavispe de René es un territorio simbólico construido a partir de ecos: voces de los muertos, recuerdos de la infancia, fracturas provocadas por desastres naturales y heridas colectivas que atraviesan a los personajes. Los personajes habitan un pueblo tejido por la memoria y la migración: “En Sonora todos somos migrantes”, afirma el autor.
El cuento “Comala” establece una conexión directa con la novela Pedro Páramo, de Juan Rulfo, para reflexionar sobre cómo México parece haberse convertido en un enorme cementerio. Bavispe: Comala y otros relatos también establece un diálogo intertextual con obras como Bodas de sangre, de García Lorca, y Crónica de una muerte anunciada, de García Márquez. De esta forma, los cuentos se insertan dentro de una tradición literaria amplia.
Aunque la muerte aparece como una presencia constante, los relatos que la abordan están escritos con un profundo cariño y respeto, subrayando que el duelo también puede ser un ejercicio de memoria y afecto.
Si bien en los cuentos de Carlos René la muerte tiene una presencia constante, se retrata desde una perspectiva marcada por un profundo cariño y respeto, donde el duelo se convierte en un ejercicio de memoria y afecto.
Bavispe: Comala y otros relatos apuesta por narrar con un lenguaje regional como un acto de rebelión ante la tradición colonial. Carlos René reivindica el fuerte acento sonorense: “Van a necesitar un diccionario sonorense, y un sonorense de la sierra”, comentó el autor, a modo de celebración de esta decisión estilística.



