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Adolfo Gilly: el crítico que militó la historia
Por Muñoz Cárdenas Alexa

La presentación fue impartida por Felipe Ávila, John M. Ackerman, Araceli Mondragón y Tatiana Pérez. Créditos: Carbajal Laila
- Gilly fue testigo y protagonista de las revoluciones más importantes de América Latina.
- Su legado radica en investigar la historia con rigor y vivirla con humildad
Las ideas y acciones de Adolfo Gilly atravesaron la vida de los intelectuales que lo precedieron. El impacto de su trabajo como historiador, militante y profesor, trascendió en el tiempo, hasta impactar en la 47ᵃ FIL del Palacio de Minería, donde se presentó el libro Historia a contrapelo. Adolfo Gilly y el oficio del historiador.
En este ejemplar se recuperan los principales aportes teóricos de Gilly en cuanto historia, política y activismo en México. Resultado de un coloquio académico, el libro reúne textos que suman al estudio y análisis de la obra de Gilly.
Adolfo fue tanto seguidor como crítico de la izquierda mexicana. Sus investigaciones fueron fundamentales para las causas revolucionarias en México y Latinoamérica. “Tuvo la oportunidad, la capacidad de convertirse no solamente en testigo, sino en protagonista en las más importantes revoluciones que han tenido lugar en América Latina desde hace siete años”, comentó Araceli Mondragón, colaboradora de la publicación.
Continuó: “En buena medida lo que explica su fluidez y su legado es la capacidad que tuvo, no solamente para apoyar, para comprometerse, para involucrarse con las luchas sociales por una sociedad mejor, más justa, más libre, más competitiva; sino por reflexionar más cerca de ellas con una mirada tan penetrante”.
En tanto historiador, Gilly dejó atrás la simplificación del lenguaje para reforzar la riqueza y complejidad de sus argumentos. También se reconoce su metodología de investigación y la humildad con la que reconocía sus problemáticas.
“Para entender a México y el mundo siempre es esencial acudir a Adolfo Gilly”, mencionó John Ackerman durante la presentación del libro. Así mismo, remarcó la importancia de integrar los procesos de análisis y compromiso del historiador a las investigaciones actuales, a pesar del avance continuo de las sociedades.
Como se establece en Historia a contrapelo. Adolfo Gilly y el oficio del historiador, la postura del militante permaneció a lado de los grupos marginados y antagonistas de los gobiernos corruptos. Realizó una lectura crítica de las estructuras del poder pero, principalmente, mantuvo viva la llama de la rebeldía aún después de su fallecimiento.



